Cuando hablamos de la oposición siria, la primera imagen que nos viene a la cabeza es el Consejo Nacional Sirio. En este artículo no voy a hablar de este consejo creado por Qatar, Arabia Saudí, Turquía y Occidente, sino de su brazo militar, el llamado Ejército Libre Sirio.
Mientras que los medios occidentales y las cadenas árabes Al Jazeera y Al Arabiya, propiedad de Qatar y Arabia Saudí, respectivamente, informaron desde el principio que la revuelta del mencionado grupo armado estaba formándose con soldados desertores del Ejército regular sirio, la realidad es muy distinta.
Un año después de los primeros disturbios en Siria, el Ejército Libre Sirio se compone de unos cuantos desertores, un nutrido grupo de hermanos musulmanes nativos cegados por la llamada a la guerra santa hecha por algunos imanes saudíes y ratificada por Al Qaeda y, sobre todo, por mercenarios yihadistas y salafistas extranjeros reclutados por Al Qaeda y pagados por Qatar y Arabia Saudí, como ocurrió en Libia.
Se da la paradoja de que Al Qaeda vuelve a estar bajo la dirección de la CIA, que creó este ejército paramilitar transnacional y fundamentalista para luchar contra los soviéticos en Afganistán en el siglo pasado.

El gran campo de entrenamiento y avituallamiento se encuentra esta vez en Turquía, donde los servicios de inteligencia estadounidenses han desplegado toda su logística. Allí, comandos británicos y franceses y ‘empresas de seguridad’ estadounidenses entrenan a los mercenarios yihadistas en las técnicas de guerra más avanzadas y les suministran las armas israelíes más sofisticadas. Toda esta ‘megaoperación fantasma’ es financiada con los petrodólares saudíes y qataríes. Continue reading